Te extraño hoy
con mi corazón roto
desde mi ventana rota
(ya sabes lo que dicen,
"la ventana rota tiene un mensaje directo:
aquí no hay nadie que cuide de esto"),
rota como mi corazón
aunque parezca cursi.
Porque el corazón se rompe,
sí,
se quiebra,
se derrama
y se queda seco
sin sangre caliente
para alimentar
a la esperanza
©Maite Glaría

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