Cuánto me gustaría
amarte aunque estés lejos,
llenar de amapolas
nuestros aposentos.
Cuánto me gustaría
mi gente del pueblo
bailara en las calles
su cabello al viento.
Los niños corriendo
detrás de sus sueños.
Ser fruta madura
con su dulzor y aliento.
Cuánto me gustaría
no hubiera dolores,
al río las penas,
colmarnos de amores.
Vestirnos de blanco,
el alma limpiarnos,
dar la mano al otro
menos afortunado.
Cuánto me gustaría
llenar nuestras vidas
con todo lo amado.
Y olvidar rencores
abrazando un árbol.
©Maite Glaría
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