Pasa el tiempo y siempre igual,
siempre te extraño.
No hay un día
en que no anhele tu calor,
tu dulce calma,
Te añoro, madre,
en las riberas de mis brazos,
y en el consagrado amor que me brindabas.
¡Te extraño tanto!
Nada material ya puedo darte
pues tu espíritu ya nada material requiere,
mas tengo luz y amor guardados
en mi regazo para regalarte
en tu cumpleaños.
© Maite Glaría

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