gritando como todos
una mañana lluviosa
de septiembre,
entre vasijas,
pinturas
y juguetes.
Nací en un pueblo
ombligo de una isla
de portales y de gentes
atrevidas
que sueñan fresco
en las noches calurosas
y algún amor escondido
entre las sombras.
Cinco soles me dan luz cada mañana
son mi faro,
Cinco soles me dan luz cada mañana
son mi faro,
mi alimento,
mi alegría.
Un ala trunca le regalé
al camino
pero he seguido con el alma
intacta
desde el centro del dolor
y la esperanza.

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