Apartada de mí,
de mis antojos.
De agónicos deseos.
Lejos de luces que encandilan
las miradas.
De las sombras que colman
delirios de madrugada.
Apartada de mí.
De soberbias antiguas
que desgarran.
Liberada de ansias.
En dimensiones lejanas
sin colores ni olores.
Sin ambiciones.
Extraña.

May, estás melancólica en este otoño. Varios poemas están escritos de esa forma nostalgica, colmados de recuerdos y con cierto estado de ánimo típico del gorrión antillano. No estás extraña, estás triste, pero sabes que ese es un estado emocional y sentipensante pasajero.
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