enormes ojos de esmeralda y bruma,
se viste de poemas y de espuma,
fiel amazona de la luna llena.
Entra al agua azul de su bahía,
se despeina, encendida, apasionada,
el sol brilla impaciente en su mirada
y estalla alucinante su poesía.
Tiembla y susurra en el jardín el viento,
la musa eterna del edén se ha ido,
solo queda una sombra sin aliento.
Su ausencia es un pájaro herido.
En la noche la rima es un lamento
que envuelve a Carilda en un latido.

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