Llega abril enfrentando el frío, rompiendo cadenas, colmando vacíos, liberando las ansias, desbrozando caminos.
Llueve en la ciudad, abriendo corolas de múltiples pasiones
y en mí y en ti, hay un fuego que calmar
y por eso estamos en el centro de este parque
dejando que la lluvia nos moje y empape nuestros cuerpos
y se adentre por mi boca abierta, por tus ojos llenos,
y así llegue adentro, a lo profundo y eterno,
para refrescar todo lo que en nosotros aún quede sediento.
New York, primavera de 2017
© Maite Glaría
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