Era una niña hermosa,
que soñaba con estrellas.
Su cabello era de seda
y su carita de rosa.
Un día salió volando
por la ventana del cuarto.
Fue a saludar las estrellas
y al lucero más cercano.
Quería pedirle deseos
al dueño del Universo.
Pidió que todos los niños
pudieran vivir sin miedo.
Que el pan nuestro no faltara,
y las gentes se quisieran.
Pidió el final de las guerras,
y mucha paz en la tierra.
Maite Glaría

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