En algún lugar cae la nieve
y en opuestas latitudes
un colibrí se alimenta.
Se han ido buenos amigos
y han nacido rosas nuevas.
Diciembre es mes de los dioses,
de liturgias,
de oraciones y agasajos.
Pero hay tierras agonizando
en un turbio desamparo,
tropel de esperanzas rotas
y cenizas
y quebrantos.
Por eso pido un diciembre
nuevo,
antesala poderosa
de un Universo salvado.
© Maite Glaría, diciembre, 2016

No hay comentarios:
Publicar un comentario