El Cuervo vino hoy a mi ventana.
Tocaba con su pico los cristales
y una música extraña asaltaba los trigales,
que dorados se mecían
detrás del barril de amontillado.
El corazón delator latía en la sien del asesino.
Berenice estremecida, sin sus dientes,
señalaba a Ligeia rediviva.
Las paredes sucumbían en la horrible madrugada,
y el péndulo se movía mientras el pozo se cerraba.
Y en ese gótico delirio
atestigüé la caída de la Casa Usher.
Abrí los ojos en cuando pude
y consciente ya pero llena de pavor
vi escrito con sangre en mi ventana
NEVER MORE
Naples, Florida, noviembre de 2016
Naples, Florida, noviembre de 2016

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