¿Dónde esconder
tanta tristeza
y esta antigua soledad
que ya me espanta?
Siento un hastío
que invade
mi cordura.
Solo hay nostalgia,
una amargura febril
que no se cura.
Ya soy mi sombra,
mi propia sombra
hundida en el quebranto.
Evoco el andar
consumiendo en las noches
tus abrazos,
aferrada a ti con tanto brío,
devorando el mar
que hay en tus ojos,
tu osadía,
cantando en parques
melodías viejas
que hoy sucumben
al olvido.
©Maite Glaría
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