Quizás pudiera escribir como otros poetas
mil páginas de versos desmedidos,
dibujar en cada estrofa una consigna
sobre el eterno mar que nos redime.
Describir tratados sempiternos.
Crear mil versos a deshora.
Colmar de metáforas al viento.
Derramar elegías e inefables coplas.
Pudiera germinar albores
en rimas con olor a vida.
Alcanzar la fama entre los astros.
Componer como antes los juglares.
Delinear fantásticas auroras.
Absorber todo el polvo del camino.
Desangrar las lágrimas que guardo
y convertirme en marismas ancestrales.
Atarme a símiles como heraldos negros,
invocando el alma del quebranto.
Desgarrar entretanto alegorías
en un lago brutal de pesadillas.
Contarle al horizonte mis angustias.
y a la luna enamorarla con sonetos.
Vagar como un ánima de espanto
o ser estatua de mujer hecha de fuego.
Llorar crepúsculos, cantar a Eros.
Despedir al dios Baco en la mañana.
Hacer un aquelarre en madrugadas
y cantar con los ángeles más tiernos.
Estallar volcanes, desatar tormentas.
Cabalgar el vientre de una estrofa.
Remontar un arcoíris, ser espuma.
Impetrar con voces temerosas.
Pudiera concebir cien lustros de poesía,
odas, romances, un madrigal, baladas.
Mas para amarte en mi íntimo universo
tan solo necesito una palabra.
©Maite Glaría.

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