Los otoños aderezan
los arpegios de mi vida,
la euforia de soñar y la melancolía.
El ulular del viento en la ventana
trastoca mis anhelos en necias utopías.
Colchones de hojas amarillas
y un cúmulo de voces en el viento
moldean mi camino
evitando que me pierda en el espejo
de antiguas aguas y suspiros.
Otoño conoce mis defectos,
las noches de intensas pesadillas,
mi llanto por alcanzar un imposible
desafiando mi destino.
Mi descanso de anhelar
lo que se ha ido.
Otoño me susurra, me estremece,
descompone cada paso
que doy hacia el abismo.
Sufre conmigo las falsías, los espantos,
el miedo, y la pasión que no envejece
cuando imagino más otoños
todavía.
©Maite Glaría.

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