Para mis hijas y mis nietos
Miro mi presente
y me parece
que toda una vida
ha pasado.
He estado sola
y a su lado
y no veo nada
más profundo
que sus ojos,
ni nada más hermoso
que sus labios.
A veces hasta sus sombras
brillan,
y su fulgor queda
en mí grabado.
Sus llantos me duelen
cual si fueran
latigazos.
Y aún quisiera
protegerlos
con mi manto.
Mas si ríen
se abre el cielo.
La felicidad
es un milagro.
©Maite Glaría

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