Hay en mi ciudad hermosas fiestas,
abundancia de luces y alegría,
y yo río agradecida por mi vida.
Pero ahora me duele mi alegría,
lloro de dolor y pena por la angustia
de tantos niños y seres ultimados
en una guerra cruenta y genocida.
Todas las vidas cuentan, todas,
no importa a qué Dios le clamen,
mas no puedo ser feliz si callo
ante tanto terror e ignominia.
No hay justificación para esas muertes,
están arrasando con la tierra y con la vida
de un bello pueblo llamado Palestina.
©Maite Glaría
New York , diciembre de 2023

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