y la tierra modeló tu estampa.
Tu cuerpo es un árbol fértil
al despertar el alba.
La tierra es tuya,
la siembras con orgullo
y das vida y esperanza.
No más olvidos ni fútiles promesas
de aquellos que quieren
impedir que crezcan
tus valores y tus ansias.
No más ofensas ni agravios ni castigos,
porque tú, mujer, naciste plena,
la tierra madre germinó tu esencia
y tu grito de amor y de batalla,
tu poderoso grito de la tierra
se escuchará más allá del desaliento.
Tuya será la mejor cosecha,
crecerá con tu sonrisa
el árbol erguido en tu alborozo
y el mundo aplaudirá tu nombre,
hija y madre de la tierra.
©Maite Glaría

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