No sé si la lluvia
o el viento
enquistan mis heridas
o las afloran.
No sé si de tanto temer
me he vuelto muda,
se me han secado las palabras.
Los huesos se me insubordinan
cuando saben
del dolor de tanta gente,
mientras la noche
se hace viscosa,
lúgubre,
malsana.
No quiero
que colisionen mis rodillas
ni castañeen mis dientes.
No quiero que el viento
se lleve mis nostalgias
ni que la lluvia
me sepulte la memoria.
©Maite Glaría
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