A veces las palabras
viajan lejos.
Se convierten
en máscaras
y habitan entornos
diferentes,
sugieren destellos
en donde solo hay sombras.
A veces las palabras
reniegan de la vida
y le hacen el juego
a los demonios.
A veces son tan ciertas
que nos duelen.
A veces no queremos
escucharlas
ni a los ecos cercanos
de la muerte.
©Maite Glaría.
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