¿Cuándo podré
andar de nuevo
con el asombro
intacto en la piel
de lo que no se olvida?
¿Cuándo el dolor se quedará
en la arista más lejana
de lo ignoto?
Vago con la singularidad
de un alma rota
en el espacio decadente
de la ausencia.
Pierdo la brújula
y ante mis ojos
el azul del mar
cambia de tono
sobre la arena prohibida
del recuerdo.
©Maite Glaría

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