Madre, recuerdo
cuando me mirabas
desde el espejo
al peinar sin prisa
mi cabello.
Madre, aún te veo
entre tus mariposas
y crisantemos.
De lejos me abrazas
cuando cantan sinsontes
en la alborada.
Y evoco tu aliento
cuando de amores rotos
cubría de lágrimas
tu pecho.
Rememoro tu silueta
en la cocina, en la sala
y en el alféizar de la ventana.
Y trato de reencontrar
el rumbo,
el camino que conduce
hasta tu casa,
aquel hogar donde quedó
la mejor parte de mi alma.
©Maite Glaría
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