Los domingos son esferas
de arenas brillantes
e ilusiones inéditas.
Cuando el sol reverbera
los domingos
palpitan quimeras
y antiguos amores
se reflejan.
En el mar
las olas te acunan
en un ir y venir
de promesas nuevas.
Si llueve en domingo
las gotas son perlas,
gaviotas mensajeras.
Y en las noches de domingo
los sueños se revelan
como dádivas sagradas
donde la esperanza impera.
© Maite Glaría

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