Hoy el frío invade el corazón abandonado,
lo exprime
y seca,
le extrae la dulzura
y lo deja exangüe.
Las palomas —sin piedad—
picotean copos amalgamados
en las comisuras congeladas
de las sombras.
Hoy el frío se cuela por las heridas
abiertas.
Hoy el frío convierte la sangre
en piedra.
©Maite Glaría

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