Vientos de otoño me acunaron,
y ellos me convocan hoy
a resucitar recuerdos.
La tristeza me trae
memorias tardías,
espejismos del ayer
que ya pasó.
Ahora, envuelta en la soledad
que dan los años, aunque
no me encuentre sola,
puedo dialogar conmigo misma.
Y de ese diálogo mío
con mi yo propio, ese yo de adentro
—a quien no puedo contar más que verdades
porque es
la raíz de lo que soy—,
junto con la soledad,
la nostalgia y los recuerdos,
va surgiendo mi poesía en el silencio.
En ella se muestran
huellas de mi corazón y señales
de mi esencia.
Los vientos de otoño
hacen que derrame versos
y la lluvia
siempre abraza mi tristeza.
Maite Glaría
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