pudiera verte
o a lo mejor hacerte
una llamada.
Cocinar un buen caldo
de frijoles para oírte decir:
«hija, dame un poquito,
aunque no estén terminados».
Si estuvieras aquí
te contaría
que muero por un beso
y un abrazo,
que hay días en que pierdo el rumbo
y el sentido de la vida
he olvidado.
Si estuvieras aquí podría decirte
Papi, ¡feliz cumpleaños!
©Maite Glaría

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