Dicen que ha visto
un mar de pájaros
tallados
en la madera de
árboles caídos,
un río de peces
muertos en la orilla
de un pantano,
y un aire perplejo
que atrapa
matrices en los olvidos.
Dicen que ha
sembrado hiedras
en postes de
farolas apagadas
y que camina por
un arroyo
donde luciérnagas
acampan.
El caminante anda
sin luces ni memorias
solo historias
atrapadas en su infancia.
Lleva en los
bolsillos una estampa
y arena de su
patria en los zapatos.
Viaja en una
oscuridad repleta
de recuerdos enajenados
y luces de
memorias trasnochadas.
El caminante alucinado
lleva
un libro ceñido a
su regazo
y una flor
marchita
con un poco de
cordura
entre sus páginas
©Maite Glaría

No hay comentarios:
Publicar un comentario