a otra casa
cualquiera.
Ella no tiene
paredes,
está hecha de quimeras.
Cientos de poemas
se abrazan
apertrechados de
anhelos.
Corretean por el
patio,
liras, coplas y
sonetos.
La brisa suave acaricia
madrigales en
invierno.
Los espejos son
pedazos
de ilusiones y de versos
Mi casa es
diferente,
una décima
sencilla,
una balada de
otoño,
una humilde oda a
la vida.
©Maite
Glaría

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