de equinoccio
cuando el sol y la luna
van de iguales.
Una pieza de mí transita
suave
por cien caminos
diferentes.
La otra,
irreverente,
ataca la injusticia,
los desmanes.
Grita al viento
aquella
desgarrada.
Mientras, tímida,
la otra
se somete.
Quiera dios que al término
de un giro
los dos trozos
confluyan
en un vértice.
© Maite Glaría

No hay comentarios:
Publicar un comentario