Se abren las cortinas
y yo soy un personaje solo
en el tablado de la vida.
Un violín se escucha sosegado.
Presiento los aplausos y los vivas,
mas no veo a los otros comediantes.
Mi papel es muy sencillo,
es un poeta sentado en una silla
con una máscara dispuesta
dejando correr sus lágrimas
como si fueran rimas.
Sé que soy solo un decorado,
una ínfima porción en el proscenio,
es posible que anacrónico
y hasta fuera de contexto.
Pero hay un silencio que me aterra
y entre candilejas con espanto veo
que nadie ha venido a ver esta
comedia.
El vacío invade la platea.
©Maite Glaría

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