abrazadas por el viento
como plumas encendidas,
cual aves en su elemento.
Y el viento las seducía
y no llegaban al suelo
y la tarde iba cayendo
en un vendaval de versos.
Y mis palabras vencidas
arrasadas por el tiempo
sin llegar hasta tus manos
ni a tu boca ni a tu pecho.
©Maite Glaría

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