Hay un silencio
que grita tu nombre por mi casa
que ha quedado sola
como un náufrago,
Ahora espero la llegada,
de alguien que rescate,
este dolor y lo haga leve,
porque ya la piel me escuece,
y me desangro sobre huellas,
de un palpitar que escondo,
para que nadie sepa,
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