viernes, 14 de junio de 2019

PADRE QUERIDO



  Para mi padre Manuel Glaría,
ese clavel que sigue guiando mis pasos


No estás más, padre querido, 
y quiero que me estreches en tus brazos.
Y soy como si fuera niña 
que vuelve al pasado 
para ver tu risa alegre y tu mirada.
Te extraño, te extraño, 
y todo lo que fuiste. 
Pero me has dejado
el precioso regalo de la vida
que me diste. 
Ahora un lamento leve suplanta al grito. 
Y el dolor ya no es punzante 
como el primer día.
Es un dolor permanente,
que no se cura,
que no se olvida


© Maite Glaría


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