Sé mi muérdago
yo seré el tronco
donde te enredes.
Te nutrirás de mi savia,
te enraizarás en mis venas
y no me agotarán tus brazos
aunque de mi sangre bebas.
Tú seras mi corazón,
mi luz entre las tinieblas.
Como Eneas en el Hades
no dejarás que yo muera.
Nuestra unión será perfecta
como hojas del recuerdo
siempre vivas en los libros
y en los versos,
que no mueren
ni se olvidan en invierno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario