Es la fina liquidez de la nostalgia
como una gota ungida de recuerdos,
guitarra sorda que se tragó su eco.
El beso torna almíbar en su boca.
Joya fina es el vítreo de sus ojos
que navegan en el delta de un lucero.
La noche abre sus brazos al deseo.
Delirante llega mí como un torrente
la delicada caricia de la luna.
© Maite Glaría

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