No estás más, padre querido
y quiero que me estreches en tus brazos
Y soy como si fuera niña
que vuelve al pasado
para ver tu risa alegre y tu mirada
Te extraño, te extraño
y todo lo que fuiste
pero me has dejado
el precioso regalo de la vida
que me diste
Ahora un lamento leve suplanta al grito
Y el dolor ya no es punzante
como el primer día
Es un dolor permanente
que no se cura
que no se olvida

No hay comentarios:
Publicar un comentario