Temía tanto a la soledad
pensé que ella me daba
las noches
más amargas.
Pero de tanto
y tanto
temerla
y desafiarla
a la tanta soledad
llegué a amarla.
© Maite Glaría
© Maite Glaría

Al final no somos solitarios e irremediablemente la soledad no nos destruye, solo nos cambia, adocena y nos ama.
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