Quiero volver a verte
entre esos árboles de otoño.
Aparecer tan bella en esa luz radiante.
Venir a mí con tus brazos abiertos.
Madre querida, el frío me hace daño.
Sólo tu pecho me puede dar abrigo.
Sin ti me siento todavía niño.
Y te abrazo dormida en el silencio.
Y en el dorado jardín yo te reclamo.
© Maite Glaría

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