El mar se encrespa en La Habana
recibiendo nuevos días.
Sueña hermosa su bahía
que de espuma se engalana.
Son casi quinientos años
de batallas imborrables,
de pasiones memorables
y apocalípticos daños.
Se ennoblece en su hidalguía
con dolor en sus portales,
y ríe llorando a mares
la espléndida Habana mía.
© Maite Glaría

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