El coraje hace exasperar las tripas,revolverse en un abismo que no tiene fondo,
cuando los pies están en la cabeza
y no se puede detener la sombra
si la traición, solapada, ruge escondida.
Simulacros de sol, trampas tardías.
El coraje inunda al no encontrar la brisa
en la tarde de luz y fantasía,
cuando la fe se desmorona, lúgubre,
en diminutos fragmentos de ironía.
© Maite Glaría
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