Aquellos zapatos blancos
lejanos que en su memoria
parecen mucho más blancos
cubriendo la adolescencia
de sus tristes pies descalzos.
Evoca cuando callados
desde muy lejos llegaron
más milagro que regalo
un otoño lloviznado.
Tal vez recuerda, tal vez olvida
el viento fuerte, el suelo agreste,
del viejo parque los rotos bancos,
pero se acuerda de los zapatos
que le aliviaron la oscura angustia
de caminar sin zapatos.
© Maite Glaría

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