Yo era puerto y era barca
era rocío.
Era las raíces del camino
y la vida nacida en el océano.
Era de una especie forjada en otro tiempo,
antes de fronteras y siglos de silencio.
Yo era dragón y delfín,
águila y loba.
Una ínfima partícula en el firmamento
y el cosmos entero en el universo.
Era de una raza abierta, voluptuosa.
Amábamos los versos,
pintábamos auroras
sin matarnos
los unos a las otras.
© Maite Glaría

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