se le han secado las alas
porque la madre se ha muerto
de madrugada.
Lloran los ruiseñores,
las mariposas se espantan
y con llanto las gaviotas
se oyen acongojadas.
Una aurora gris y blanca
se ha asomado cabizbaja,
y llegan las azucenas
para tejerle una manta.
!Ay, qué pena!
!Cómo duele
su muerte de madrugada!
La Habana, mayo de 1999
!Ay, qué pena!
!Cómo duele
su muerte de madrugada!
La Habana, mayo de 1999

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