martes, 16 de abril de 2013

ELLA Y LA OTRA







Ella conoció a la otra una tarde en un café,
vestida de Prada ella,
y la otra sin sostén.
La otra la miró a los ojos y le alcanzó su copa,
ella la tomó de sus manos, la puso en su boca.
Los labios de ella se adaptaron a las huellas
del carmín más dulce y atrevido
de la otra.
La otra la vació de tabúes y de enojos,
hurgó en los rincones de ella
y se lo revolvió todo,
cambió sus patrones, sus creencias, su fe,
y el estrecho mundo de ella
la otra se lo amplió esa vez.

© Maite Glaría




La coma rebelde


Evidentemente,  que no invidentemente, pero casi, necesito una pantalla  súper grande, como para que vea bien todas las letras, los puntos, las comas y demás requerimientos de la lengua porque, carajo, acabo de enviar un artículo que revisé hasta el cansancio, o eso creía yo, y heme aquí, en shock y pánico porque me salta una cínica coma delante de una mayúscula!!!!!! ¿Y el punto, señores, el punto y seguido dónde se metió? Que alguien me diga  cómo me puedo enfrentar hoy a mis alumnos cuando sé que habrán leído ya el fatídico documento, ¡horror! Entonces, ya sé qué haré: entraré al aula con aires de superioridad, intimidante, sustantiva, apabullante, engreída, fulminante, impositiva  y dictatorial  para que no se atrevan ni a hablarme, y mucho menos a cuestionarme, así, supongo yo, cortaré de cuajo sus ganas de bromear a costa de la susodicha, malévola y rebelde coma que se instaló en el  lugar de mi tímido y escurridizo punto. Espero que esa posición mía no falle. ¿No es acaso la que adoptan los políticos y les funciona?
 

ESTOS DÍAS

Foto de Maite Glaría. Playa de Naples, Florida Y estos días  con el mar en las mañanas, cuando el sol reverbera  en las ...