martes, 13 de diciembre de 2011

EL PRÓXIMO DESTINO.

Foto de Maite Glaría

Dejar atrás el lugar donde naciste, no solamente constituye un cambio físico, geográfico, no es solamente mudarte de un lugar a otro, sino que trae consigo variaciones mucho más profundas.

Estar diseminados, desperdigados, dispersos por el mundo no es una situación que vivan pocos, ni es  algo contemporáneo. Familias enteras viven esparcidas por el mundo por cuestiones diversas.

El fenómeno de la migración es universal y milenario. Desde los orígenes del ser  humano, nos hemos desplazado a diferentes lugares buscando mejores condiciones de vida y entornos más adecuados para nuestra existencia. Esto es una constante en la historia de la humanidad y ha traído efectos en millones de personas en todo el mundo.
Pero vivir “lejos” es experimentar nuevas y diferentes sensaciones. Es oír hablar en otro idioma, o en otro tono, o con otra cadencia. Es percibir olores diferentes, desconocidos, o tal vez algunos conocidos que te hacen evocar lugares, personas y situaciones ya vividas pero entonces con un toque, una pizca, un breve pero agudo sabor de nostalgia. Es estar en un contexto diferente, es descontextualizarte para tratar de volverte a contextualizar. Es estar tratando siempre de renunciar, de desistir de lo que fue pero que ya no es. Es desvestirte y volverte a vestir, pero no con ropaje nuevo, sino con una nueva piel. Y no es arrancarte la que llevas contigo, o la que ella te lleva a ti desde que naciste. Es como un injerto, como un implante de una nueva epidermis. Porque lo demás, la dermis, los músculos, los nervios, los huesos, toda tu sangre, tu propia naturaleza, eso te será imposible de cambiar. Pero indudablemente es renunciar, voluntaria o involuntariamente a una parte de ti.

Por eso llegan a veces las preguntas.  Dónde quedaron tu música, tu gastronomía peculiar,  tu playa, la algarabía de tus calles, la esencia de tu barrio, dónde tu cultura, tu manera de hablar, de reír, tu “modo” de ser, tu “yo” más sincero, más espontáneo, más campechano y confiable.
E intentas rehacerte cada día que amanece, tratas de “encajar” en un nuevo escenario, en una nueva circunstancia, en un nuevo entorno donde el sol alumbra igual pero no es el mismo. Y piensas en aquel pedazo de mar en tu ventana, en lo que dejaste, en lo que no querías y en lo que sí quisieras seguir teniendo pero ya no está.

Y comienza el proceso de asimilación, de adaptación, porque sabes que de lo contrario te extingues. Y conoces a nuevas gentes. Y la vida te ofrece nuevos amigos para llenar el vacío de los otros, y disfrutas de nuevos y hermosos paisajes, de un diferente clima, y sonríes y cantas y te diviertes, pero no olvidas. Y entonces, cuando escuchas casualmente aquella canción que marcó tu adolescencia, cuando una foto olvidada en un cajón se te aparece y te habla desde el pasado, te gana la nostalgia, y en ese momento de melancólica tristeza, cálida y suave, sueñas con “volver”. Pero volver desde el aquí y desde el ahora, no sobre tus pasos y no a tu pasado que ya fue. Y ese querer volver pero seguir aquí, vivir aquello pero juntarlo con esto, se convierte en una de las paradojas más exclusivas de tu vida. Y, en el trayecto, dejas retazos de tu rostro, esquirlas de tus huesos y, a veces, lo más valioso de tu esencia.

 Y cuando la añoranza se junta con la ausencia, cuando la casi soledad te inunda como un estanque yermo, cuando muchos de los que amas tampoco están, cuando ya son demasiado los trozos arrancados de tu cuerpo, la paradoja se convierte en un intenso y ansioso deambular en busca de tu próximo destino.


Ciudad de México, diciembre 2011


© Maite Glaría

8 comentarios:

  1. ESTOY INVESTIGANDO EL PORQUÉ NO SE VEN LOS COMENTARIOS DE MIS AMIGOS

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  2. ME GUSTA, ES CIERTO, MUCHOS ESTAMOS EN TAL SITUACIÓN.

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  3. Es una hermosa reflexión, dura, pero real. Lo has explicado de manera excelente. Quiero seguirte leyendo
    Cariños,tu amiga Berta

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  4. MIRA MAITE, PARA PUBLICAR HAY QUE SELECCIONAR UN PERFIL, Y SI UNO NO TIENE NINGUNA DE LAS CUENTAS QUE AHÍ APARECEN MEJOR ES PONER ANÓNIMO Y EN EL PROPIO COMENTARIO DECIRTE QUIÉN TE COMENTA. ME GUSTA TU BLOG, ESPERO QUE CONTINÚES ESCRIBIENDO COMO SIEMPRE TE HE DICHO.
    UN ABRAZO DE TU AMIGO ALEJANDRO MENESES DESDE NUEVA YORK.

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  5. Maité: Mi partera enterró el ombligo en casa de tal manera que soy el que mira al se injerta, al que se va y al que se queda.Pero tengo en mis letras la irreverencia suficiente para hacer de cada vida, que me es significativa, una ficción donde el que parte yo soy porque me apropio del dolor de quienes me duelen golpeando mi garganta, mis costillas. Y sin irme, y casi muerto, debo tener una mano sedentaria y herrumbrosa para esas despedidas.
    Con afecto, amiga.

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  6. QUERIDA MAITE: CUANDO LA VIDA NOS PONE EN SITUACIONES EN DONDE DEBEMOS TOMAR DECISIONES QUE NOS IMPLICAN DEJAR ATRÁS TODO LO QUE AMAMOS, TODO LO QUE NOS UBICA EN TIEMPO Y ESPACIO, ES LUCHAR POR ENCONTRARNOS DE NUEVO, ES DESCUBRIRNOS SIN FRONTERAS Y SIN LIMITACIONES PARA SEGUIR AMANDO.

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  7. Aserita, gracias por compartir esta sentida y certera reflexión. Se me eriza la piel.

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  8. Este es un mundo de paradojas, tangentes que son cuchillos; pero todo se selecciona, se deja, se abandona, es el caos en el orden; la vida en el límite. No hay asideros, salvo los que uno constrye. Si se mira hacia atrás, debe ser con melancolía, no con nostalgia. Los que quedaron detrás, están bien, porque se revuelven y pueden quedar delante

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