domingo, 21 de mayo de 2017

ESTOS DÍAS

Foto de Maite Glaría. Playa de Naples, Florida


Y estos días 
con el mar en las mañanas,
cuando el sol reverbera 
en las miradas
y los versos resbalan 
sobre la piel mojada...

El cuerpo es arena, es caracola, 
es espuma,
multicolores prismas de sal.
La cadencia de las olas.

Estos días de esperar...



Naples, verano 2016

© Maite Glaría  

martes, 16 de mayo de 2017

DEJA



Danae, obra de Gustav Klimt
Deja que camine 
por tu vientre 
y que beba en las raíces 
de tus ansias.

Deja que desgrane 
versos 
en los pliegues 
de tu cama,
y que conquiste 
la aurora 
por donde te nace 
el alba.







Naples, primavera de 2017



© Maite Glaría  

jueves, 11 de mayo de 2017

SOY MUJER



Ataviada con el fuego de la tarde,
convertida en una lanza que responde y clama
soy mujer y soy hermosa y no una pieza banal y subyugada
ni una simple virtud menospreciada.

Se alza una voz y de un tsunami femenino llega el eco: 
soy mujer y soy hermosa y no otra falda conquistada
ni una tímida vasija en la que vierten las ganas.

Soy la fuerza de la madre, la caricia de la hermana,
soy mujer y soy hermosa, soy poderosa y humana,
soy el fruto, la cascada y el azul de la alborada.

Pero mi puño se alza sobre la brutalidad malsana
y soy fiera en el camino si me desgarran el alma.

Mother and house, pintura de René Portocarrero


© Maite Glaría  
Naples, primavera de 2017



miércoles, 10 de mayo de 2017

AMAR MI ALMA

(Pintura de Zaida del Río)






Hoy quiero regalarme el sueño de la aurora, 
oler como las flores que nacieron a mi vera, 
vestir el perfecto azul del mar que me conforta, 
ser la luz de las farolas y la tibieza de las tórtolas. 
Quiero absorber el néctar de unos versos
que me llegan arrastrados por mareas majestuosas. 
Hoy quiero amarme como amo a tanta gente, 
y respetar lo que hay en mí de única y auténtica. 
Hoy quiero amar mucho menos otras cosas 
para amar a mi alma en esta hora.



New York, primavera de 2017



© Maite Glaría    











lunes, 8 de mayo de 2017

EN TI



Foto de Maite Glaría

Hay en ti, 
el delicado sabor de la esperanza,
un fuego leve que acaricia las nostalgias,
el olor salobre de mareas lejanas,
de arenas doradas en la tarde,
hay en ti,
luces de armonía
y la fragancia eterna

de la poesía.






Naples, mayo, 2017


© Maite Glaría    













lunes, 1 de mayo de 2017

SIN PAREDES


Namorados, obra de Ismael Nery

Quiero vivir sin paredes, 
que el viento recorra mi casa,
que me despeine los miedos 
y me revuelva las ansias, 
que haga sonar las campanas, 
sin cristales ni ventanas,
sin muros que encierren mis versos
ni opriman mis madrugadas.
Quiero en mí la llama eterna
de esa luz que no se apaga,
al sol directo en mi sangre, 
en mi cintura y mis ganas.
Quiero vivir sin paredes,

abrazándome a tu espalda.

© Maite Glaría   
 



Primavera de 2017



jueves, 27 de abril de 2017

DORMIR CONTIGO



Me gusta dormir contigo, dormir en serio, te digo, 
sentir el olor de tu cuerpo que al rato estuvo adentro del mío. 
Me gusta ese colchón de recuerdos, oír los duendes tejiendo misterios, 
ver las luces impalpables y sentir puros anhelos. 
Me gustan tus leves suspiros y tus ronquidos inquietos, 
el espacio húmedo que siempre dejas en el lecho, 
la ventana donde tiembla el rocío en la mañana, 
el salitre del mar tan cercano que se pega en mi espalda. 
Me gusta mi distorsionada imagen en tu espejo roto, 
tu butaca coja calzada con sueños, los libreros chuecos ensamblados con versos,
la tenue melancolía de alientos enredados en sábanas oliendo a fresco. 
Me gusta tu amor imposible y tu carácter complejo, 
las pocas noches contigo, mariposas en el techo. 
Me gusta dormir contigo, dormir en serio, te digo...

o mejor no te lo digo, porque ese es mi secreto.



La Habana, noviembre de 2016





© Maite Glaría    

martes, 25 de abril de 2017

UN INSTANTE


Nous Avons - No.3 Joan Miró

Cruzó por mi lado, orgulloso y distante,

con nuevas pasiones y amores vibrantes.

Fue solo un instante y el soplo del viento

le llevó mi caricia, mi aliento, mi rosa.

El aroma de mi cuerpo rozó su camisa.

Y en solo un instante sintió su derrota.







Naples, primavera de 2017



© Maite Glaría

LLUVIA






Llueve.
Salgo a caminar bajo esa lluvia colosal
de voces inconscientes aferradas al abismo,
y siento transmutarse las llamas de mi piel
uniéndose a la propia razón de la existencia.
Llueve y el agua traspasa mis quebrantos, 
se funde en la demencia de mis días
y trae recuerdos de otras lluvias ancestrales.
Silencio.
Cae la lluvia y moja mi esperanza.
Así empapada esperaré el nuevo reto del destino

y ese horizonte azul y gris que me reclama.


Naples, primavera de 2017


© Maite Glaría

sábado, 22 de abril de 2017

NO HAY CORDURA

En The Cloisters de New York. Foto de Maite Glaría
En la inmensa soledad de mis pasiones,
donde oculto el afán que me devasta,
en el patético vacío que me atrapa
al ver mis torpes dedos sin regazo,
inermes sin raíz donde aferrarse,
busco dónde encuentro lo perdido,
dónde lo infinito que yo amo.
No hay cordura ni razón donde esconderme

si solo en tu verdad redimo mi fracaso.







Ciudad de México, marzo de 2012


© Maite Glaría

jueves, 20 de abril de 2017

CAJITA DE MÚSICA



Andaba por la casa sin saber qué hacer. 
Era uno de esos solitarios días en que la lluvia 
cae penosamente como si el cielo estuviera llorando 
al recordar una vieja canción. 
Era un día gris, o era yo la gris.
De pronto tropecé con algo, y resultó ser mi vieja cajita de música 
que no sé cómo llegó hasta el centro mismo de la sala, 
aunque tengo una “ligera” sospecha sobre mi perro 
que le encanta husmear en los cajones de cosas guardadas 
y agarrar alguna cuando dejo mal cerrada la puerta de mi closet. 
Tomé aquella diminuta cajita de madera laqueada 
de color marfil entre mis manos, la abrí y le di cuerda. 
A pesar de los años, la pequeñita bailarina 
vestida con un adorable tutú rosa comenzó a dar vueltas 
mientras sonaba esa encantadora pieza musical 
para piano solo, del compositor alemán Ludwig van  Beethoven 
conocida como Para Elisa "Für Elise” (aunque algunos dicen 
que realmente su nombre era Para Teresa «Für Therese»), 
y yo recordé que alguien en mi pueblo cantaba una versión 
que decía más o menos así:”qué solito está mi corazón, 
desde que tú no estás, qué tristeza hay en mi existir, sin tu amor no sé vivir...” 

Una especie de laxitud se apoderó entonces de mi 
y me encontré de pronto recostada en el sofá con las manos aferradas
 a la sonora cajita. Los recuerdos de una época lejana asaltaron mi mente, 
abrazaron mi cuerpo, y empezaron a hablar desde mi garganta 
con una voz diferente, más aguda y aniñada. 
Miré de nuevo la cajita y vi, detrás de la bailarina pequeñita con su tutú rosa, 
un minúsculo espejo que reflejaba un rostro algo conocido 
pero demasiado juvenil para ser el mío propio. 
Caí entonces en una especie de sopor y creí despertar 
en un dormitorio muy amplio, con dos camas, 
una grande y otra más chica. Tres niñas jugaban a los yaquis 
sentadas en el suelo en el medio de la habitación 
y una se parecía a mi de alguna manera. 
Entonces miré bien aquel cuarto, sus paredes pintadas de celeste, 
las doradas lamparitas de noche, las cortinas de raso azul cobalto 
semiabiertas sobre las ventanas enrejadas por fuera, 
el simpático oso de peluche blanco sentado 
en mi silloncito de madera jaspeada, los cuadros familiares en las paredes, 
y recordé que esa era mi habitación y la de mis hermanos cuando éramos niños. 
De repente, escuché la voz de mi madre llamándome desde la sala. 
Corrí hacia ella pero solo alcancé a ver sus manos 
entregándome una diminuta cajita de música de madera laqueada 
de color marfil, y de pronto una luz como un flash de cámara fotográfica. 
Desperté deslumbrada mientras las lágrimas se deslizaban por mis mejillas. 
El corazón me latía apresuradamente y sentí una especie 
de nostalgia cálida unida a una inmensa tristeza porque no pude, 
dentro de aquel hermoso recuerdo, ver el rostro de mi madre 
que se me fue hace ya tanto, y solo alcancé a oír su voz, 
dulce como su propio nombre de Dulce María. 

Volví a mirar la cajita y noté algo que no había visto antes. 
El interior estaba dividido en dos espacios iguales. 
Uno libre, destinado para guardar cosas pequeñas, 
y el otro donde está el mecanismo que hace brotar la melodía. 
En el espacio de guardar cosas pequeñas había una foto muy chica 
y sentí una profunda ternura al ver en ella la imagen de mi madre conmigo a su lado 
y algo en mi mano, que de momento no logré reconocer. 
Detrás de la foto, una dedicatoria de su puño y letra rezaba: 
“Un recuerdo de mi pequeña hija junto a mi, con su cajita de música”.

New York, febrero de 2017


© Maite Glaría

ESTOS DÍAS

Foto de Maite Glaría. Playa de Naples, Florida Y estos días  con el mar en las mañanas, cuando el sol reverbera  en las ...